Transparencia I

¿A dónde van las donaciones que recibimos? ¿En qué invertimos el dinero recaudado a través de este blog?

 

Un bote de leche en polvo para una familia recién llegada al campo. Detalles que no divisan las grandes ONG y que esta vez, nosotras pudimos solventarlo. Mayo, 2017. Campo de Nea Kavala (Grecia). Foto: A. Roda

No valen más excusas, más demoras para aquéllos que no os perdéis ninguna de nuestras actualizaciones en el blog, aquéllxs que os dejáis caer por aquí de vez en cuando, aquéllxs que nos comentáis, nos preguntáis directamente o a través de conocidxs un ¿cómo va por allí?, aquéllxs que os rascasteis los bolsillos en tiempos cambiantes y nada fáciles, que nos distéis vuestro voto de confianza para cimentar nuestras acciones cargadas de ideas y humanidad. Hoy nos toca dar la cara, ser transparentes con vosotrxs y explicaros cómo y en qué estamos invirtiendo el dinero que nos llega de todas partes de España a la cuenta bancaria de este blog.

Como está mencionado en el apartado de transparencia -una de las pestañas situada arriba a la derecha de la página-, todos los meses gastamos 100 euros que es la parte que Isa, cuyas entrañas la atan a largo plazo al campo de Nea Kavala ya como coordinadora, aporta al proyecto We Are Here. Todos lxs voluntarixs que han formando parte de este grupo contribuye con una cantidad acordada a final de mes, uno -por no decir el único- de los problemas de lxs voluntarixs. Todos los gastos corren a nuestro cargo, dependemos de nuestros ahorros y cuando estos se acaban, nuestro trabajo con refugiados también. Isa ha convertido estos 11 meses de voluntaria en Nea Kavala en su trabajo y creemos que al menos su alojamiento y transporte tienen que estar cubiertos. De esta manera puede “aguantar” más meses en el país heleno.

A este gasto fijo se le suman imprevistos con los que nos enfrentamos día a día o simplemente, nos tropezamos con ellos de bruces. Y digo: -nos tropezamos- porque algunos parecen inverosímiles en un campo de refugiadxs y en un contexto en el que las instituciones y grandes organizaciones han dejado de considerarlo emergencia. La semana pasada con vuestro dinero llenamos dos bolsas de comida para dos familias, incluyendo en una de ellas leche en polvo para un bebé de seis meses. Con vuestras donaciones, compramos -cuando nos enteramos o cuando nos lo piden- medicamentos que les recetan en el hospital y que no son cubiertos ni por las instituciones griegas, ni por grandes organizaciones. Compramos billetes de tren y autobús para que algunas personas puedan visitar a sus madres y/o padres que viven en Atenas -a más 500km de distancia-, separados desde hace meses.

Este mes de junio recién estrenado hemos asumido el pago de un envío de unas 20 cajas llenas de ropa y zapatos de invierno para niños y mujeres recolectadas estas navidades en la comarca del Matarranya (Teruel). Cajas que están viajando ya dirección norte de Grecia a un grupo de voluntarixs que van a gestionar todos esos recursos para el próximo invierno. Sí, señoras y señores han leído bien, el próximo invierno. Porque las fronteras siguen cerradas, las gente estancada en un limbo que no es ni Grecia, ni Europa, cáscaras de nuéz -mayoritariamente llamadas botes o pateras- continúan llegando a las costas griegas y no se divisa otro futuro que no sea esa imagen, esa vía de escape para algunxs. Porque esto hace mucho tiempo que está para largo.

Annabel

Si tenéis dudas o preguntas sobre la gestión y el uso que estamos haciendo de las donaciones, si queréis saber más, ver los recibos, fechas de los gastos de forma más detallada, escríbenos un comentario y te contestaremos lo antes posible.