Creced y revolucionaros II

Acción de sensibilización y visibilización de la actual situación de lxs refugiadxs en Grecia en colegios, institutos y centro de juventud.

Hoy me toca contaros que, al igual que mi compañera Isa, el parón de las navidades no me (nos) ha alejado de la realidad de los campos de refugiadxs, ni me (nos) ha frenado en nuestra lucha. La (segunda) vuelta a casa ha supuesto responder a muchas más preguntas y me ha obligado a empezar a aprender cómo contar lo visto, lo escuchado y lo vivido en el norte de Grecia. Esta vez, la tarea de acercar la realidad de la situación de lxs refugiadxs en Grecia se ha dirigido en exclusiva al público más joven.

Junto a otro compañero de batalla (mi querido Jesús), retorné a mis (nuestros) antiguos colegio e instituto, e incluso me desplacé hasta el centro de juventud de Jaca en Huesca para charlar sobre nuestra tarea en Nea Kavala, para visibilizar la situación, para no olvidarla. Niñxs, jóvenes me (nos) preguntaron de todo. Sus ansias de conocer y saber el por qué hay otros niñxs y chavalxs como ellxs viviendo en esa situación me (nos) sorprendieron y, a la vez, me (nos) llenaron de energía y fuerza.

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Charla con las antenas informativas de Jaca. Centro de Juventud de Jaca. Enero 2017.

Porque, aunque sigamos inmersos en esta sociedad de mercado, la solidaridad sale a flote sin importar frontera alguna. Muestra de ello son tanto lxs jóvenes que nos han escuchado y preguntado como el profesorado y lxs técnicxs de juventud que nos han propuesto esta actividad. Todxs ellxs me (nos) han demostrado que nuestra voz es necesaria; una voz cercana que responda algunas preguntas y que cree cientos de preguntas nuevas.

Y es así como, en nuestras charlas aquí y allá abrimos un espacio de espíritu crítico, de empatía y conciencia, de pensar más allá de nuestro propio ombligo. Unos espacios en los que trabajan ya ese profesorado y esxs técnicxs que abren las puertas de la educación para que la realidad y el mundo formen parte de las aulas y los espacios de juventud. Sólo así, conseguiremos futuras generaciones comprometidas y luchadoras por alcanzar un mundo más justo donde la palabra <refugiadxs> (sino deja de existir), haga referencia a una acogida verdadera llena de dignidad, respeto, integración y pluralidad.

Annabel

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Charla con niñxs de 5º y 6º de primaria del colegio Vicente Ferrer Ramos. Valderrobres, Teruel. Diciembre, 2016. Foto: Joaquín Sangüesa

 

 

Creced y revolucionaros

La lucha social debe emerger de todos los espacios, todas las edades, todas las ciudades y pueblos. Pero sobre todo, debemos fomentar un pensamiento crítico entro lxs más jóvenes, no vendarles los ojos, y mostrarles la realidad del mundo. No de una forma dolorosa, no reprochándonos nada, sino abriendo un debate sobre la capacidad de acciones que ellxs mismxs tienen. Educar de esta manera no es fácil, pero aún hay profesorxs que pelean por ello, y aún hay niñxs y adolescentes que responden.

En el instituto donde yo crecí, el IES Juan del Enzina, por suerte tenemos educadores que nunca perderán la ilusión, las ganas ni la conciencia social, y eso se nota en lxs estudiantes. La semana pasada hicieron y vendieron cerca de 300 bocatas solidarios, organizaron un festival de música y actuaciones, y ¡recaudaron más de 1000 euros que han donado íntegramente a nuestro proyecto!

No voy a decir que el dinero es lo menos importante, porque eso seria faltar al respeto a las personas que siguen sobreviviendo en los campos con condiciones materiales de vida indignantes, pero sí dejaré clara una cosa: ver cómo las necesidades urgentes de una comunidad atrapada a más de 2.000 km de distancia generan solidaridad y unen a una comunidad educativa por un objetivo común, inspira. Chavalxs de 15 años que pasan una tarde cortando pan, que dibujan carteles, que pasean las huchas, que preguntan y que quieren saber, que les cuentes. Y se enrabietan, y se organizan, y luchan a su manera. Eso inspira, empuja, mantiene.

Gracias a Marieta, siempre tan bonita y solidaria, a Macarena or su energía, a la cocina del Juan del Enzina por las tortillas interminables, y por supuesto a esxs chicxs que me recuerdan a mí hace no tanto tiempo. Creced y revolucionaros, pues somos la esperanza de que algún día no existan refugiadxs.

Isa.

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¿Cómo seguir..?

Cómo se puede reír cuando sabes que hay miles de personas temblando de frío una noche más. Cómo puedes concentrarte en una nueva clase de inglés, cuando sabes que en Siria siguen cayendo bombas. Cómo reunirnos y preparar las actividades de mañana cuando sabemos que las fronteras siguen cerradas. Cómo focalizar en un sólo campo, cuando sabes que millones de refugiadas vagan por el mundo buscando un futuro más claro. Cómo comenzar una mañana más en el centro comunitario cuando sabes que los mares siguen llenos de cadáveres.

Cómo coordinar a un equipo de voluntarias cuando sabes que Rusia sigue bombardeando, que en la Unión Europea sigue ganando terreno la derecha, que Turquía sigue asesinando kurdos, que miles de mujeres siguen sufriendo vejaciones, que las fábricas de armas siguen funcionando, que el dinero sigue gobernando.

Cómo tratar de luchar por crear comunidad, por construir un espacio seguro de aprendizaje e intercambio para 700 personas, cuando sabes que millones de familias siguen gastando millones de euros en las compras navideñas, que otros tantos millones siguen perdiendo sus hogares, que el capitalismo salvaje sigue quemando vidas, que encarcelan a periodistas, que matan a pescadores, que los llantos desgarradores son silenciados. Que las gargantas de medio mundo siguen sangrando, gritando libertad. ¿Cómo?

Comunicado de WE ARE HERE

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Restos del Centro Comunitario We Are Here. Noviembre, 2016. Annabel Roda

 

La pasada madrugada del domingo al lunes, el Centro Comunitario de We Are Here! fue incendiado.
El incidente aún está siendo investigado, pero en contra de lo que ha sido publicado por algunas fuentes, no ha sido causado por un fallo en la red eléctrica ni por un calentador – nuestro centro no tenía calefacción, ni si quiera electricidad. Todas las pruebas apuntan hacia un incendio provocado por un individuo o un pequeño grupo aislado, sin conexiones con grupos extremistas religiosos o políticos.


Nuestro grupo de voluntarixs ha sentido gran tristeza al enfrentarse a la imagen de las cenizas de un lugar que fue construido con amor y pequeñas donaciones independientes provenientes de todas partes del mundo.

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En una de las pizarras aún se pueden leer el contenido de la última clase de inglés. Noviembre, 2016.  Annabel Roda

 


El supuesto ataque ha tenido consecuencias devastadoras para toda la comunidad de Nea Kavala y nuestra reacción se ha quedado pequeña al lado de la de aquellos que nos rodean. Expresiones de incredulidad, lágrimas y consternación. Hoy nos hemos dado cuenta de lo que realmente significaba nuestro centro para las personas que viven en el campo. Para muchos de ellxs hoy ha sido un recuerdo doloroso de la gran destrucción que han dejado atrás.
Niñxs con su mochila a la espalda mirando a través de la valla pintada de arcoiris lo que el día anterior eran sus clases, rescatando rotuladores entre la madera quemada. Lágrimas cayendo por el rostro de una de las participantes del grupo de teatro. El encargado de la biblioteca, inmóvil, con la mirada fija en lo que fueron sus libros.
En medio de la destrucción, nos hemos sentido arropados por el amor mostrado hacia el proyecto y nuestro grupo de voluntarixs. Siempre hemos estado allí para ellxs, y hoy ellxs han estado allí para nosotrxs. Nos han ofrecido té, comida caliente, su ayuda para reconstruir el centro e incluso hablaron de cedernos sus propios contenedores para que el centro pueda seguir funcionando. Hoy nos hemos sentido más queridos y bienvenidos al campo que nunca.
Creemos que es realmente importante que la comunidad no sufra por acciones individuales y egoístas. Hasta que el centro vuelva a funcionar otra vez, las cientos de personas que se beneficiaban de su existencia han sido privadas del acceso a educación para adultos y niñxs, máquina de coser, biblioteca, así como de las actividades que ayudaban a hacer la vida en el campo más llevadera.
Dada la sobrecogedora respuesta de la gente de Nea Kavala, creemos que podemos aprovechar esta oportunidad para crear un centro más fuerte, en el que la comunidad se involucre aún más y del que se sienta más orgullosa.

Pero necesitamos vuestra colaboración para hacer esto posible.
Por favor, ayudadnos a conseguir los materiales necesarios para que entre todxs podamos reconstruir nuestro centro. Cualquier donación, económica o material, será de gran ayuda.

Equipo de voluntarias de We Are Here.

 

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Dos personas del campo contemplan lo que queda del centro. Noviembre, 2016. Annabel Roda

 

Serres, yadizíes y fútbol.

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Campo de refugiados, Serres (Grecia). Noviembre 2016. Annabel Roda

Son más de 20 campos de refugiadxs los que se extienden a lo largo de la región de Tesalónica en el norte de Grecia y más de 60 en el resto del país heleno. Nuestra acción se centra principalmente en el campo de Nea Kavala, sin embargo desde el pasado Agosto con We Are Here viajamos dos veces por semana al campo de Serres.

Describir quiénes son los habitantes de este campo no es tarea fácil, y resumir la complicada historia de una comunidad que lleva miles de años resistiendo y transmitiendo su cultura de generación en generación. Os aconsejo leer este noticia para conocer un poco mas sobre este pueblo: “¿Quiénes son los yazidíes y por qué los persiguen?”

Las condiciones de vida en este lugar son probablemente de las más duras que podemos encontrar en los diferentes campos. Una parte de las familias sigue viviendo en tiendas de campaña sin ni siquiera suelos que los aislen de las frias piedras, y otras se hacinan en un viejo edificio, igual de frío, con el suelo constantemente empapado y un olor que se incrusta en la garganta. Todo lo demás es una pequeña cocina comunitaria y unos baños sin agua caliente, insuficientes para el número de personas que conviven en ese recinto.

El campo de Serres es una parada más en su odisea, que se divisa más calmada y más llevadera, pero cuyo camino aún se presenta largo.  Las temperaturas no paran de bajar, los fuegos dentro de las tiendas intentan mantener la esperanza encendida, pero las montañas sueltan su aliento helador cada noche, y el sueño no se concilia. La imagen de los containers que llegaron en septiembre, que siguen posados al lado del campo y que no pueden ser usados aun por cuestiones principalmente burocraticas, arrastra los animos hacia ninguna parte.

Las buenas noticias son que la implicacion de la poblacion local es admirable, y que el pueblo yazidi todavia no se rinde. Aquí os dejo algunas fotos del día de ayer. El club de fútbol de Serres invitó a lxs refugiadxs a ver un partido, y griegos e iraquíes se sentaron juntos para disfrutar del mismo espectáculo, mostrando que la solidaridad internacional todavía existe.

Annabel e Isa.

Winter is coming…

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El invierno aprieta, y especialmente las noches se están volviendo frías. Los containers en Nea Kavala son cajones de metal donde los sueños se congelan, los niños tiritan sin poder dormir y la electricidad sigue sin llegar (oficialmente). La consecuencia directa de esto son cableados peligrosos que generan conflictos, pues no pueden llegar a todxs, un punto de electricidad común que está saturado y protestas frente a las oficinas de ACNUR.

Por nuestra parte, el equipo de voluntarixs que trabajamos en el Centro Comunitario hemos recaudado y juntando fondos y estamos intentado combatir al frío, y ya que no podemos llevar calefacción a cada familia, nos hemos centrado en mejorar el espacio común. Paneles de espuma, plásticos, muchas arandelas, un poco de música, y un montón de energía. Por supuesto, no falta ayuda por parte de la gente del campo, y juntxs trabajamos rápido en los descansos para no interrumpir las actividades.

Necesitamos ayuda más que nunca, NECESITAN ayuda más que nunca. OTRO invierno viviendo en un campo es duro, también a nivel emocional. Cualquier duda sobre como colaborar, contactadnos.

Isa.

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Pensarnos, cuestionarnos.

 

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Campo de refugiadxs, norte de Grecia. Octubre, 2016. Annabel Roda.

A veces es difícil no perder el rumbo, no normalizar la situación, no transformar el Centro Comunitario en un campamento de verano. A veces es difícil mantener en primera línea de pensamiento por qué estamos aquí, a veces la lucha política se decolora. A veces hay que estrechar manos que no son aliadas verdaderas, a veces la situación te obliga a jugar mejor tus cartas. Pero lo importante es que al final del día, seguimos teniendo claro quién somos y qué queremos, o al menos seguimos teniendo claro que no hay nada claro, y que nuestro arma más potente siempre será la crítica, nuestra propia crítica, las tensiones, los dilemas, las rabias. Sonreír es importante, pero pelear por conseguir motivos para hacerlo lo es más.

Lo que no podemos olvidar nunca es que tras las voluntarias debe haber una base política, una conciencia revolucionaria, una visión global y sistémica. Estos días estamos encontrando espacios para leer, para debatir, para cuestionarnos, para pensarnos. Para observar hacia dentro y hacia delante. Para nosotras es fundamental la teoría, pues solo desde ella se puede construir una práctica transformadora.

Isa.