Las últimas noticias de We Are Here

Los últimos días, el campo de refugiadxs de Nea Kavala ha vibrado de emoción. Muchas cosas están pasando, y es genial ver como la gente se llena de energías renovadas, tanto voluntarixs como refugiadxs. A estas alturas, muchas personas llevan encerradas en Grecia más de un año, así que cualquier cosa que pueda romper la monotonía es siempre bienvenida.

El pueblo Kurdo ha celebrado esta semana el Newroz, su fiesta de año nuevo, que empezó el lunes por la tarde y acabó el martes al anochecer. Es probablemente el evento más importante de la cultura kurda, en el que se festeja la llegada de la primavera, y ha sido maravilloso ver como todxs disfrutaban la fiesta, a la que nosotras también fuimos invitadas y, por supuesto, nos unimos encantadas. Una hoguera simbólica alrededor de la cual las danzas y bailes kurdos no encontraban el momento de acabar.

Fiesta del Newroz en el campo de Nea Kavala. Marzo, 2017. Foto de Raquel Ledesma.

Los colores de Kurdistán estaban por todas partes: banderas hechas en el campo, pulseras, collares, cintas en cada cabeza, caras pintadas, globos… Y muchas videollamadas para poder celebrar juntxs un Newroz que ya no entiende de fronteras y distancias. Por supuesto, y más ahora, muchxs de lxs habitantes de Nea Kavala no son Kurdxs, pero se sentía el interés colectivo y algunxs valientes se atrevieron incluso con los bailes tradicionales. Los gritos de “welcome my friend” y las manos kurdas que arrastraban a los espectadores al círculo de baile rompían la timidez y las diferencias linguísticas o étnicas.

De hecho, ¡Nea Kavala se ha convertido en un foco de multiculturalidad desde el viernes de la semana pasada! Ochenta y nueve nuevos residentes han llegado al campo, desde muchos lugares diferentes: Angola, Eritrea, Afganistán, Sudán, El Congo, Uganda, Nigeria, Etiopía, Somalia, Sierra Leona, Pakistán… Como suele pasar, fuimos informados de las nuevas llegadas con un solo día de antelación, pero nuestra rutina de bienvenida está mejorando más y más.

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Maletas de los recién llegados al campo. Marzo, 2017. Foto de Annabel Roda

Junto con el otro grupo de voluntarixs activo en Nea Kavala, Drop in the Ocean, organizamos tantos viajes en coche como fueron necesarios para transportar todas las mochilas y maletas que cargaban, así como los colchones de gomaespuma, mantas, pañales, toallas que son distribuidos al llegar hasta sus containers. Llegaban de las islas griegas, de Lesbos y Chíos, donde han vivido los últimos meses, y quién sabe por cuanto tiempo tendrán que quedarse en Nea Kavala…

Como el campo se ha diversificado, nos toca adaptarnos constantemente a las nuevas situaciones. Esperamos que pronto las estanterías de nuestra biblioteca se llenen de libros escritos en diferentes idiomas, así que si puedes ayudarnos, no dudes en escribirnos. También esperamos que esta nueva y muliticultural Nea Kavala funcione tan bien como sea posible, y que la mezcla de idiomas, nacionalidades, tradiciones, colores y rasgos sea poco a poco aceptada, normalizada e incluso disfrutada por lxs refugiadxs. En general, los campos militares griegos no suelen albergar tanta diversidad cultural, así que nos enfrentamos a nuevos retos que ni siquiera podemos predecir aún, pero tenemos claro que es una oportunidad maravillosa para crear una comunidad abierta e intercultural.

Por otra parte, el pasado “Satartday” (sábado de arte), We Are Here y Drop in the Ocean organizamos juntxs un taller de arte para todos los habitantes del campo. Drop in the Ocean gestiona un mercado gratis de ropa donde lxs refugiadxs pueden intercambiar “drops” (gotas) por prendas que ellxs mismxs eligen, y que pueden probarse en los probadores. Una nueva forma de entender la distribución, una manera de dignificarla. Así que el sábado, en tres grupos diferentes (niñxs, grupo mixto de adultos, grupo de mujeres) y guiadxs por dos artistas, todxs juntxs crearon su propio diseño para pintar las paredes exteriores del mercado. ¡Fue un éxito, y combinando muchas ideas juntas, ya han empezado a pintar! Es especial participar en un proyecto como este, que busca empoderar a lxs refugiadxs a través del arte, la creatividad y el sentirse orgullosxs de algo que ellxs han pensado y hecho, y que ahora vemos cada día al entrar al campo.

Y por último, ¡el Espacio de Mujeres tiene una nueva guardería! Gracias a una generosísima donación, hemos montado una tienda Domo al lado del Women’s Space, destinada a entrener a lxs más pequeñxs mientras las madres pueden asistir al cineforum, a talleres de cosmética y cuidados naturales, bailar o simplemente tomarse un té y hablar.

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El domo convertido en la guardería del Woman’s Space. Marzo, 2017. Foto de Raquel Ledesma

Gracias a Get Shit Done Team por instalarlo y crear el suelo de madera. Es un paso muy importante, porque además de mejorar el ambiente dentro del Women’s Space y permitir a las mujeres concentrarse por un ratito en ellas mismas, animará a más madres a asistir al

espacio. Pese a todo, viviendo en un pequeño container, las tareas básicas como cocinar (muchas veces usando el fuego), limpiar y lavar la ropa a mano arrebatan la mayoría del tiempo de las mujeres. La promesa de cocinas comunitarias y lavadoras lleva oyéndose en Nea Kavala meses, pero sigue sin hacerse realidad, y las mujeres siguen siendo las principales perjudicadas. Nosotras, como en todo, hacemos lo que podemos y se nos permite.

Muchas gracias por leernos, muchas gracias por apoyarnos. Y muchas gracias a Chrissie por sus textos cargados de buena energía, que me he limitado a traducir al español.

De parte de todo el equipo de We Are Here.

 

Gomaespuma. Y la luna.

Un grito a la luna tras ver que la gente sigue llegando a Grecia, que esa gente es enviada al continente, al campamento de Nea Kavala para seguir esperando un refugio, un lugar donde poder recomponer un pedazo de sus vidas.

Buenas noches desde este lugar del cosmos llamado Polikastro, pequeño pero muy vivo. Escribo porque ya no puedo tragarme las palabras, o porque ya las encuentro y vienen a mis manos. Sin saber como resumir los dos últimos meses, hoy es mi cuerpo el que habla por mí, cansado y recuperado, enrabietado pero tranquilo. El campamento de Nea Kavala se ha convertido en un agujero de despedidas y bienvenidas, idas y venidas, vidas que se cruzan y se separan. Una turba de emociones que no encuentran nombre entre los que nos fueron dados. Otro día pensaremos en las que se van, sin saber bien a donde, a seguir esperando en otros lugares. Esta vez esperan aisladas, en pisos vacíos, y despojadas de las otras humanas sobre y a las que sostenían.

Hoy, viernes gris de lluvia, ha sido uno de esos días que parecen años y avanzan lentos pero se acaban rápido. Una mañana llena de teatro y juego, con los escosirakenses, después de que Paulina Tovo nos mostrara el vídeo con los primeros resultados del proyecto Staging Humanity, en el que diez de las personas que viven o han vivido en Nea Kavala ponen el cuerpo tres veces por semana. Los que nos leéis de vez en cuando ya sabéis que Escosirak se ha expandido dentro de mi, y en todo lo que me rodea, y el lenguaje del arte arranca, lleva, aligera y se nutre de sentimientos e historias que de otra forma quedarían enterrados. Espero que pronto podáis ver el vídeo.

Si bien la mañana ha sido de viejas amigas, la tarde de nuevas miradas y valiosas sonrisas. Más lágrimas. A las tres hemos empezado a limpiar los alrededores de la nueva carpa en la que un equipo de voluntarias ha trabajado la última semana para crear un espacio donde juntarnos, activar, hablar, crear. Necesitábamos todo despejado, así que hemos llenado una furgoneta de plásticos viejos y gastados por la lluvia, y apartado los restos de madera. Luego hemos llenado la carpa de sillas, mesas, unas alfombras con juegos para las niñas, decenas de botellas de agua y vasos, un cartel donde se puede leer bienvenidas en árabe. Treinta y siete personas nuevas han llegado hoy a Nea Kavala, desde las islas griegas, tras casi un día de viaje en barco y autobús. Todo lo que hemos podido hacer es ofrecerles un espacio de descanso, té, agua y conversación mientras esperaban a ser registradas. Luego, cargar con ellas los colchones de espuma, las mantas de ACNUR, lo hierros que llaman camas, los objetos básicos de higiene y sus propias maletas, que han recorrido con ellas todo el camino dejado atrás, desde Siria, Iraq o Palestina.

Entrar a uno de los containers, el que te ha sido asignado como hogar por tiempo indefinido, cargando todas tus cosas, mirar buscando algo más, algo más que no hay. Esto es todo. Goteras. Agua en la puerta. Gomaespuma. Lonas de plástico. Latas de fuego. Un bebé que llora. Voluntarias que intentan sonreírte.

Tras unos cuantos viajes, hemos ido con un traductor a las familias que hemos entendido como más vulnerables, con hijas pequeñas, mujeres exhaustas, y nos las hemos llevado al supermercado más cercano para que pudieran hacer la primera compra y llenar, aunque sea con comida, sus nuevas “casas”. Un día sin comer, dos días sin dormir, muchos más sin saber. A las siete hemos terminado, todas estaban instaladas, y hemos recogido lo sobrante, los hierros de vuelta al almacén, la gomaespuma guardada esperando nuevos habitantes.

Por alguna razón, empecé este texto ya desde mi cama, alumbrada por unas velas, y más alegre que triste. Quería hablaros de la solidaridad entre las viejas habitantes de Nea Kavala y las recién llegadas, de manos ofreciendo todo lo que tienen, de abrazos, de hombros desconocidos sobre los que llorar. De las peques sonriendo al ver las piezas de un puzzle. Quería hablaros de la fiesta de mujeres kurdas a la que nos invitaron después de todo el curro, de la sororidad, de los círculos de baile y energías, de las conversaciones sobre sexualidad. Quería contaros lo feliz que me siento entre las voluntarias, del apoyo mutuo y los cuidados recíprocos. Pero no ha salido así. Debe de ser la luna…

Isa ?

Comunicado de WE ARE HERE

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Restos del Centro Comunitario We Are Here. Noviembre, 2016. Annabel Roda

 

La pasada madrugada del domingo al lunes, el Centro Comunitario de We Are Here! fue incendiado.
El incidente aún está siendo investigado, pero en contra de lo que ha sido publicado por algunas fuentes, no ha sido causado por un fallo en la red eléctrica ni por un calentador – nuestro centro no tenía calefacción, ni si quiera electricidad. Todas las pruebas apuntan hacia un incendio provocado por un individuo o un pequeño grupo aislado, sin conexiones con grupos extremistas religiosos o políticos.


Nuestro grupo de voluntarixs ha sentido gran tristeza al enfrentarse a la imagen de las cenizas de un lugar que fue construido con amor y pequeñas donaciones independientes provenientes de todas partes del mundo.

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En una de las pizarras aún se pueden leer el contenido de la última clase de inglés. Noviembre, 2016.  Annabel Roda

 


El supuesto ataque ha tenido consecuencias devastadoras para toda la comunidad de Nea Kavala y nuestra reacción se ha quedado pequeña al lado de la de aquellos que nos rodean. Expresiones de incredulidad, lágrimas y consternación. Hoy nos hemos dado cuenta de lo que realmente significaba nuestro centro para las personas que viven en el campo. Para muchos de ellxs hoy ha sido un recuerdo doloroso de la gran destrucción que han dejado atrás.
Niñxs con su mochila a la espalda mirando a través de la valla pintada de arcoiris lo que el día anterior eran sus clases, rescatando rotuladores entre la madera quemada. Lágrimas cayendo por el rostro de una de las participantes del grupo de teatro. El encargado de la biblioteca, inmóvil, con la mirada fija en lo que fueron sus libros.
En medio de la destrucción, nos hemos sentido arropados por el amor mostrado hacia el proyecto y nuestro grupo de voluntarixs. Siempre hemos estado allí para ellxs, y hoy ellxs han estado allí para nosotrxs. Nos han ofrecido té, comida caliente, su ayuda para reconstruir el centro e incluso hablaron de cedernos sus propios contenedores para que el centro pueda seguir funcionando. Hoy nos hemos sentido más queridos y bienvenidos al campo que nunca.
Creemos que es realmente importante que la comunidad no sufra por acciones individuales y egoístas. Hasta que el centro vuelva a funcionar otra vez, las cientos de personas que se beneficiaban de su existencia han sido privadas del acceso a educación para adultos y niñxs, máquina de coser, biblioteca, así como de las actividades que ayudaban a hacer la vida en el campo más llevadera.
Dada la sobrecogedora respuesta de la gente de Nea Kavala, creemos que podemos aprovechar esta oportunidad para crear un centro más fuerte, en el que la comunidad se involucre aún más y del que se sienta más orgullosa.

Pero necesitamos vuestra colaboración para hacer esto posible.
Por favor, ayudadnos a conseguir los materiales necesarios para que entre todxs podamos reconstruir nuestro centro. Cualquier donación, económica o material, será de gran ayuda.

Equipo de voluntarias de We Are Here.

 

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Dos personas del campo contemplan lo que queda del centro. Noviembre, 2016. Annabel Roda

 

Y de construcción va la cosa…

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Grupo de voluntarixs de We are here, campo de Nea Kavala (Grecia).

No sólo los contenedores necesitan prepararse para el invierno… ¡Nuestras propias, pequeñas y modestas instalaciones también necesitan revisión! Hemos empezado con el Women Space, porque las condiciones eran pésimas y la lluvia nos obligaba a cancelar las actividades. El siguiente paso será mejorar el techo del Centro Comunitario cubriéndolo con plásticos resistentes al agua, y aislar las paredes de las clases para que el frío no nos impida currar. Vamos poco a poco, mano a mano, comprando lo que podemos y taladrando al ritmo de la música.

Siendo conscientes del trasfondo político que justifica la existencia de los campos, y de la dimensión global y sistémica del problema, hemos asumido colectivamente que el invierno y los campos de refugiados en Grecia son una realidad en la que se hace necesario intervenir. Por ello, debemos invertir en unas infraestructuras que nos permitan seguir adelante con el proyecto educativo y cultural We Are Here.

Desgraciadamente, en este sistema casi por todo hay que pagar, y como voluntarias el dinero suele ser un problema. ¡Así que os animamos a colaborar económicamente y echarnos una mano a seguir construyendo!

En estas fotos podéis haceros una idea de como luce nuestro Women Space, y del nuevo equipo maravilloso que ha llegado para quedarse.

 

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Aislamiento del espacio de mujeres. Campo de Nea Kavala, Grecia.
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Aislamiento del espacio de mujeres. Campo de Nea Kavala, Grecia.

 

 

 

Puntas, puntas, tornillos, tornillos.

El invierno se acerca, y el frío se empieza a sentir. Las buenas noticias son que más de una centena de contenedores de obra han llegado a Nea Kavala, y la gente poco a poco abandona las tiendas para reubicarse en sus nuevos “hogares”. El principal problema es que los contenedores llegan literalmente vacíos: sin electricidad, sin agua, sin armarios/mesas/sillas/estanterías… Familias de ocho miembros en una sola “habitación”. Por el momento, siguen con baños químicos y duchas comunes de agua fría. Y la falta de cocina y calefacción atormenta las cabezas de muchxs.

Lo que resulta increíble es la capacidad de inventiva, trabajo y coordinación entre las familias del campo. Con los restos de las tiendas, con los suelos de madera que ya no necesitan, con los pocos recursos que han conseguido acumular en estos meses, con dos taladros y dos radiales que hemos comprado desde We Are Here, están construyendo habitaciones, estanterías, recibidores, cocinas fuera de los contenedores.

Nuestro papel, aparte de espectadores atónitos, es facilitarles lo necesitan y podemos conseguir, y de vez en cuando echar una mano con las mudanzas o la carpintería.

Vuestro papel, ahora más que nunca, se vuelve fundamental. Necesitamos puntas, necesitamos tornillos, necesitamos herramientas. Llevamos una semana comprando kilos y kilos de puntas y tornillos que distribuimos en el Centro Comunitario, también dos taladros y radiales comunes, martillos y destornilladores. Lxs refugiadxs saben que, como voluntarias, los recursos que les podemos dar son pagados con dinero que viene de muchos pequeños lugares, de muchas pequeñas personas, y la paciencia en las colas, la conciencia de coger solo lo que necesiten y la ayuda mutua entre familias es fascinante.

Ayúdanos a mantener el pequeño supermercado de NeaKavala, donde el dinero no existe y las puntas construyen dignidad!

 

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Material de construcción distribuido con el dinero recaudado en el V Roble Roble. Campo de Nea Kavala, Grecia.

 

 

De superheroínas y superhéroes

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El sábado el Centro Comunitario WE ARE HERE recibió, como cada semana, a niñxs de todas las edades, con los que hicimos cuatro talleres de manualidades diferentes. Convertimos bolsas de basura en capas, vasos de plástico en teléfonos y dragones, pinzas de la ropa en dragones y creamos máscaras. Un cóctel que llenó la mañana de alegría y diversión para los más peques del campo (y para algún padre que se acercó con ganas de jugar). Por un día, se vistieron de superhéroes y superheroínas y nos demostraron una vez más que todxs ellxs son ya superhéroes, pero que de vez en cuando hay que sacar la capa del armario.

De momento, los sábados intentamos que sean una mañana diferente al resto de los días. Buscamos llevar cotidianidad y un ambiente seguro para lxs niñxs. Por ello, enfocamos el final de la semana hacia el arte y el desarrollo del sentimiento de comunidad. Esta vez, todos los materiales adquiridos han sido pagados con parte del dinero recaudado en el concierto Roble Rock.

Seguimos trabajando y estrujándonos los sesos para desarrollar nuevos juegos y actividades y construir un espacio acogedor para estxs chavales, que han tenido la mala suerte de encontrarse con una guerra creada por un sistema del que no queremos ser parte.

Annabel e Isa.

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Música, comunidad, cuidar(nos).

El campo de refugiados de Nea Kavala se lleno de manos de niños y niñas recogiendo y limpiando el campo para hacer de él un lugar más cómodo y habitable. A través de la música, el arte y la coordinación de los voluntarios, el sábado habría sido un día como otro cualquiera.

Los sábados son días especiales en el Centro Comunitario de Nea Kavala, en los que todxs los niñxs de diferentes edades participan en diferentes actividades artísticas. Este sábado decidimos entre todxs que sería interesante mezclar el arte con la creación de un sentimiento de cuidado colectivo hacia el espacio en el que habitan, y que pese a que nada en un campo de refugiados puede ser agradable, mantenerlo limpio es importante. Por eso, tras la ronda musical mañanera habitual, nos juntamos para crear cuatro equipos. Unxs rugían como tigres, otrxs nadaban como peces fuera del agua, alguna rana sonaba de fondo, y yo estiraba el cuello con veinte jirafas más. Bolsas en mano, guantes, preparadxs, listxs, ¡YA! ¡El que más bolsas de basura recoja en media hora, gana! Así que al ritmo de la música, mezclando cantantes sirios con Obrint Pas, llenamos dos contenedores.

Debería felicitar a los peces, pero las jirafas estamos demasiado orgullosas de nuestro trabajo y creemos que hubo algún robo inesperado de basura– lo arreglamos con gritos amistosos de “Alibaba” -, así que solo diré que fue una mañana muy divertida, y se creó un ambiente de comunidad interesante. Después, para darle un poco más de arte al asunto, lxs peques dibujaron sobre “la basura al contenedor” y luego plastificamos los dibujos y, martillo en mano, los pusimos por todo NeaKavala.

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